{"id":962,"date":"2006-04-07T23:25:57","date_gmt":"2006-04-08T04:25:57","guid":{"rendered":"http:\/\/emprendedor.com\/2015\/?p=962"},"modified":"2024-11-29T14:16:13","modified_gmt":"2024-11-29T19:16:13","slug":"el-senor-edens-aprende-de-observar-cada-movimiento-de-sus-trabajadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.emprendedor.site\/2015\/?p=962","title":{"rendered":"El se\u00f1or Edens aprende de observar cada movimiento de sus trabajadores."},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>Control es una de las palabras favoritas de Ron Edens. \u201cEs un ambiente controlado\u201d, dice acerca del edificio de concreto que alberga su compa\u00f1\u00eda, EBS &#8211; Electronic Banking System, Inc.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/www.emprendedor.site\/2015\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/image.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"312\" height=\"402\" src=\"https:\/\/www.emprendedor.site\/2015\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/image.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1270\" srcset=\"https:\/\/www.emprendedor.site\/2015\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/image.png 312w, https:\/\/www.emprendedor.site\/2015\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/image-233x300.png 233w\" sizes=\"auto, (max-width: 312px) 100vw, 312px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Dentro, largas filas de mujeres se sientan en escritorios espartanos, abren sobres y llenan \u201ctarjetas de control\u201d en las que registran cu\u00e1ntas cartas abrieron y cu\u00e1nto tardaron. Aqu\u00ed, en \u201cla jaula\u201d, las trabajadoras deben procesar tres sobres por minutos. Junto a ellas, otras mujeres teclean a toda prisa para mantener la cuota obligatoria de 8.500 golpes por hora.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda el \u00e1rea est\u00e1 en silencio. Est\u00e1 prohibido hablar. Las ventanas est\u00e1n cubiertas. Tazas de caf\u00e9, estampas religiosas y otros adornos est\u00e1n prohibidos en los escritorios de las trabajadoras. <\/p>\n\n\n\n<p>En su oficina, escaleras arriba, el se\u00f1or Edens se sienta frente a una pantalla que muestra im\u00e1genes de ocho c\u00e1maras repartidas por la planta. \u201cEs como ser un fisg\u00f3n\u201d, dice mientras acciona un control remoto para hacer un acercamiento a un documento que est\u00e1 sobre el escritorio de una trabajadora. \u201cEn esencia, puedo interpretar esto y averiguar c\u00f3mo va la jornada de cada una\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este d\u00eda, como la mayor\u00eda, transcurre sin novedades, lo que ha tra\u00eddo como resultado el \u00e9xito inusitado del negocio del se\u00f1or Edens. \u201cTenemos mucho control\u201d, comenta. \u201cOrden y control son todo en este negocio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La empresa del se\u00f1or Edens pertenece a un servicio financiero peque\u00f1o pero en expansi\u00f3n llamado \u201cprocesamiento de giros bancarios\u201d. Muchas compa\u00f1\u00edas e instituciones de beneficencia que antes se ocupaban de su papeler\u00eda, ahora \u201csubcontratan\u201d tareas de oficina como a empresas como EBS, que procesan las donaciones de grupos como \u201cMadres contra el Manejo en Estado de Ebriedad\u201d, la \u201cliga de Animales de Doris Day\u201d, Greenpeace y la \u201cOrganizaci\u00f3n Nacional de Mujeres\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo general, EBS es un reflejo del crecimiento explosivo de empleos en los que los trabajadores realizan tareas mal pagadas y limitadas en oficinas. Este esquema ha transformado pueblos como Hagerstown, una comunidad de oficinistas da\u00f1ada por los despidos de las industrias en la d\u00e9cada de 1970, para convertirlos en sedes de miles de puestos en oficinas tan grandes como f\u00e1bricas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, muchos de estos trabajos son de medio tiempo y, en la mayor\u00eda, se paga bastante menos que las ocupaciones fabriles que sustituyen. Algunas trabajadoras de EBS empezaron con el salario m\u00ednimo de $4,25 d\u00f3lares y la mayor\u00eda gana aproximadamente $6 d\u00f3lares por hora. <\/p>\n\n\n\n<p>El crecimiento de estos puestos (que se aglutinan en las afueras de ciudades grandes) tambi\u00e9n completa un curioso c\u00edrculo hist\u00f3rico. Durante la Revoluci\u00f3n Industrial, las hijas de los agricultores se fueron a trabajar a los pueblos textiles, como Lowell, Massachusetts. En la \u00e9poca posindustrial estadounidense, muchas mujeres con conocimientos y recursos escasos se introdujeron en oficinas donde hicieron papeleo en lugar de ropa (por coincidencia, EBS ocupa el edificio de una antigua f\u00e1brica de ropa).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs probable que la oficina del futuro se parezca a la f\u00e1brica del pasado\u201d, dice Barbara Garson, autora de \u201cThe Electronic Sweatshop\u201d y otros libros sobre el trabajo en los tiempos modernos. \u201cLas herramientas contempor\u00e1neas recrean las condiciones laborales del siglo XIX en las oficinas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, las ideas de Frederick Taylor sobre tiempos y movimientos tuvieron, desde la d\u00e9cada de 1990, su antecedente en el tel\u00e9fono, la computadora y la c\u00e1mara, que pueden usarse para vigilar a los trabajadores con mayor rigurosidad que un capataz con un cron\u00f3metro. Adem\u00e1s, en ocasiones la naturaleza del trabajo justifica tener un ojo vigilante. En EBS las trabajadoras manejan miles de d\u00f3lares en cheques y efectivo, y el se\u00f1or Edens dice que las c\u00e1maras disuaden los robos. <\/p>\n\n\n\n<p>Una seguridad firme tambi\u00e9n tranquiliza a los clientes que van de visita. \u201cSi uno es desordenado, pensar\u00e1n que no tiene control y que sus cosas pueden perderse\u201d, explica el se\u00f1or Edens, que trabaj\u00f3 como contralor financiero de la Asociaci\u00f3n Nacional del Rifle antes de fundas EBS en 1983.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la observaci\u00f3n atenta tambi\u00e9n ayuda a EBS a vigilar la productividad y descarta a las trabajadoras que no sostienen el paso. \u201cTiene muchos usos\u201d, asegura el se\u00f1or Edens respecto de la vigilancia. Su escritorio est\u00e1 cubierto de impresiones de computadora que registran la suma exacta de teclazos dados por cada capturista. Tambi\u00e9n lleva un total diario de errores. El piso de labores parece un aula enorme en pleno periodo de ex\u00e1menes. Los escritorios est\u00e1n dirigidos al frente, donde un gerente vigila desde una plataforma elevada (que las trabajadoras llaman \u201cel pedestal\u201d o \u201cla pajarera\u201d). <\/p>\n\n\n\n<p>Otros supervisores est\u00e1n colocados hacia atr\u00e1s del sal\u00f3n. \u201cSi uno quiere vigilar a alguien \u2013explica el se\u00f1or Edens\u2013 es m\u00e1s f\u00e1cil desde atr\u00e1s, porque no sabe que uno le observa\u201d. Del techo cuelga tambi\u00e9n un globo negro con c\u00e1maras dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or Edens no ve nada \u201corwelliano\u201d en esta omnisciencia. \u201cNo es una actitud estilo \u2018Big Brother\u2019 \u201c, dice. \u201cEs m\u00e1s bien una actitud que busca la tranquilidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los estudios sobre la vigilancia en el centro de trabajo indican otra cosa. Los expertos dicen que la vigilancia puede generar un ambiente hostil en que los trabajadores se sientan presionados, paranoicos y proclives a enfermedades por estr\u00e9s. La vigilancia tambi\u00e9n puede usarse punitivamente, para intimidar a los trabajadores o para despedirlos. <\/p>\n\n\n\n<p>Luego de una campa\u00f1a de sindicalizaci\u00f3n fallida en EBS, el \u201cNational Labor Relations Board\u201d interpuso demandas en contra de la compa\u00f1\u00eda, incluyendo acusaciones de que EBS amenazaba, interrogaba y espiaba a las trabajadoras. <\/p>\n\n\n\n<p>Como parte de un arreglo fuera de los tribunales, EBS reinstal\u00f3 a una trabajadora despedida y public\u00f3 un anuncio de que evitar\u00eda actividades ilegales en la segunda ronda de votaciones de sindicalizaci\u00f3n, que tambi\u00e9n fracas\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs puro ruido\u201d, dice el se\u00f1or Edens acerca de los cargos por inequidad con la mano de obra. En cuanto a la presi\u00f3n que genera la vigilancia, el se\u00f1or Edens lo considera simplemente la \u201cnaturaleza de la bestia\u201d y a\u00f1ade: \u201cSiempre se generar\u00e1 estr\u00e9s si la gente sabe que se vigila su producci\u00f3n. No me excuso por eso\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or Edens tampoco piensa disculparse por las reglas draconianas que impone, incluyendo una que proh\u00edbe hablar como no sea para completar cada tarea. \u201cNo le pago a la gente para que cante. Le pago para que abra sobres\u201d. De las ventanas tapiadas, dice: \u201cNo quiero que se asomen por ellas. Se distraer\u00edan y cometer\u00edan errores\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta concentraci\u00f3n total fomenta la productividad, pero hace que las trabajadoras se sientan solas y atrapadas. Algunas tratan de romper la regla del silencio, como ni\u00f1as en la biblioteca de la escuela. \u201cSi una no gira la cabeza y murmura por las comisuras de los labios, los supervisores casi nunca se dan cuenta\u201d, explica Cindy Kesselring durante su almuerzo. De todos modos se siente aislada y extra\u00f1a su trabajo anterior como mesera. \u201cEl trabajo es la vida social, sobre todo si una tiene hijos\u201d, asegura una madre de 27 a\u00f1os. \u201cAqu\u00ed es dif\u00edcil conocer gente porque no se puede hablar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el almuerzo, las trabajadoras se arremolinan en el estacionamiento y hablan sin parar. \u201cAlgunas no comen mucho porque cuanto m\u00e1s mastican, menos hablan\u201d, comenta la se\u00f1ora Kesselring. No hay otros descansos y las trabajadoras no tienen permiso de tomar caf\u00e9 ni de comer en sus escritorios durante los periodos previos y posteriores al almuerzo. S\u00f3lo se les permite consumir caramelos macizos.<\/p>\n\n\n\n<p>La nueva tecnolog\u00eda y la divisi\u00f3n del trabajo en tareas definidas y repetitivas tambi\u00e9n han logrado despojar a empleos como los de EBS de cualquier variedad y destreza que hubiera tenido el trabajo de oficina. Las trabajadoras de la jaula (un t\u00e9rmino anticuado bancario para referirse a la zona donde se maneja el dinero) s\u00f3lo abren sobres y clasifican el contenido; en el departamento de auditor\u00eda se calculan las cifras y las capturistas vac\u00edan la informaci\u00f3n que las otras recopilaron. Si cometen un error, la computadora timbra y aparece en la pantalla un mensaje como : \u201cVerifique un error en un d\u00edgito\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo les pedimos a estas personas que piensen; las m\u00e1quinas piensan por ellas\u201d, replica el se\u00f1or Edens. \u201cNo tienen que tomar ninguna decisi\u00f3n\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Esto simplifica el trabajo, pero tambi\u00e9n ahonda la monoton\u00eda. En la jaula, Carol Smith dice que espera con ansias abrir sobres que contengan algo que se salga de lo ordinario, como una carta que diga que el donante muri\u00f3. O hace juegos mentales. \u201cpienso: A va en esta pila, B va aqu\u00ed y C va ac\u00e1. Es una especie de loter\u00eda\u201d. Dice que a veces se siente \u201ccomo una m\u00e1quina\u201d sobre todo cuando llena las tarjetas de control o cuando anota la \u201chora de entrada\u201d y la \u201chora de salida\u201d de cada bandeja de sobres. En un espacio marcado \u201coperadora de jaula\u201d la se\u00f1ora Smith escribe su n\u00famero de c\u00f3digo: 3173. \u201cEste n\u00famero soy yo\u201d, comenta.<\/p>\n\n\n\n<p>La capturista B\u00e1rbara Ann Wiles tambi\u00e9n realiza juegos mentales para romper el hast\u00edo. Al escribir el nombre y la direcci\u00f3n de donantes nuevos, trata de imaginar el rostro detr\u00e1s del nombre, sobre todo si es inusitado. \u201cComo \u00e9ste: se\u00f1ora Fittizi\u201d, dice con una risita. \u201cMe la imagino como una dama corpulenta gritando en alguna esquina con un acento marcado\u201d. Toma otra: \u201cDoris Angelroth\u2026 es muy elegante, quiz\u00e1 lleva un mon\u00f3culo y bebe t\u00e9 en un sof\u00e1 de angora lleno de cojines\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un mundo muy alejado del que habita la se\u00f1ora Wiles. Como la mayor\u00eda de las empleadas de EBS, debe alternar este trabajo mal pagado con la crianza de sus hijos. Por ejemplo, este viernes la se\u00f1ora Wiles terminar\u00e1 su turno de ocho horas aproximadamente a las cuatro de la tarde, se ir\u00e1 a casa unas horas y volver\u00e1 a medianoche para iniciar otro turno hasta las ocho de la ma\u00f1ana. De otro modo, tendr\u00eda que venir el s\u00e1bado para terminar el trabajo de la semana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAs\u00ed puedo dedicar el fin de semana a cuidar a mis hijos\u201d, comenta.<\/p>\n\n\n\n<p>A otras se les dificulta desprenderse del trabajo al terminar el d\u00eda. En la jaula, la se\u00f1ora Smith dice que su esposo se quejaba porque lo despertaba a la mitad de la noche. \u201cMov\u00eda las manos dormida\u201d, explica mientras remeda los movimientos de abrir un sobre.<\/p>\n\n\n\n<p>Su compa\u00f1era en la jaula, la se\u00f1ora Kesselring, dice que obtiene otra queja de su novio: \u201cSe esconde de m\u00ed dos horas despu\u00e9s del trabajo porque no me callo: necesito hablar, hablar, hablar\u201d, se\u00f1ala. Adem\u00e1s, hay una tarea dom\u00e9stica que ya no soporta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYa no pago las cuentas porque no tolero abrir otro sobre\u201d, dice. \u201cDejo las cartas en el buz\u00f3n por varios d\u00edas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Preguntas<\/h2>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfCu\u00e1l teor\u00eda administrativa aplica el se\u00f1or Edens?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQu\u00e9 efecto cree que tendr\u00e1 este enfoque en los trabajadores? \u00bfEn los supervisores?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfConsidera que el enfoque del se\u00f1or Edens es \u00e9tico y aceptable o inmoral e inaceptable en el siglo XXI? \u00bfPor qu\u00e9?<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Fuente: Tony Horwitz, \u201cMr. Edens Profits from Watching His Workers\u2019 Every Move\u201d, The wall Street Journal, 1 de diciembre de 1994 <br><\/p>\n\n\n\n<p>Administraci\u00f3n contempor\u00e1nea (6a. ed.) por Gareth R. Jones , and Jennifer M. George<\/p>\n\n\n\n<p>McGraw-Hill Interamericana &#8211; 2010-01-01<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Control es una de las palabras favoritas de Ron Edens. \u201cEs un ambiente controlado\u201d, dice acerca del edificio de concreto que alberga su compa\u00f1\u00eda, EBS &#8211; Electronic Banking System, Inc. 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